Abriendo los ojos


Si has sentido alguna vez que tienes algo dentro de ti que te susurra a cada instante que ya es tiempo de vivir con coherencia entre lo que crees y haces, entonces entenderás lo que estoy a punto de escribir.


Era la típica persona que hace lo que hace porque siempre lo ha hecho de esa manera, o porque creció viendo y entendiendo como normal ciertas cosas, de esas personas que nunca siquiera le paso por la mente cuestionar lo que veía, porque nunca vio nada que mereciera ser cuestionado. Simplemente era "normal". Pero ese día, ese día que recuerdo tan bien, desperté... y ya no pude cerrar mis ojos otra vez. Abrí mis ojos y fue entonces cuando supe que nunca había visto. Empecé a escuchar la voz que ya no susurraba, sino que me gritaba. 


Y en este punto puede que muchas cosas estén pasando por tu mente y te estes diciendo: llega al punto Sheila. Por fin, ¿qué fue lo que pasó?


El día del que les cuento, se trata del día en que decidí comenzar a vivir con conciencia, compasión y respeto. Es el día en el que decidí que no solo quería sentirlo, sino ejercerlo. Es el día a partir del cual tuve que parar de aplaudir con mis acciones el maltrato animal y la destrucción del medio que me sostiene: el planeta. 


OMG! Que cliché!! Lo sé, pero así es.


Esto no se trata de contarles que me convertí en una perfecta vegana, que no extraña el queso ni la carne, ni se trata de que me volví perfectamente minimalista y medio ambientalista y de que ya todo lo que tengo es justa y únicamente lo esencial y necesario, tampoco se trata de que con TODAS mis decisiones y compras estoy cuidando y ayudando al medio ambiente, no, ojalá fuera siempre así, pero no negaré que es difícil. 


En realidad esto se trata de contarles que lo estoy intentando, que lucho de una manera o de otra por poner el amor y la compasión por encima de mis caprichos y gustos, que he fallado muchas veces en el intento, pero aún lo sigo intentando. 

Se trata de compartir que he sentido el deseo de vivir con simpleza, se trata de que ya no puedo ignorar la crueldad y el sacrificio animal, que no puedo ignorar el daño que le ha estado haciendo a mi planeta. Sí, mío. Porque dejando de decir "nuestro"es qué he entendido que mis decisiones y acciones también han afectado, dañado y empeorado todo esto. 

Se trata, en fin, de que quiero contribuir con algún cambio para que todo sea diferente. Tal vez no en todo el mundo, pero sí en mi casa, sí en mi, sí en alguien... y eso ya es mucho.

Mi deseo es que alguien encuentre su lugar cuando se pasee por las letras que escribo, así como lo he encontrado yo mientras las voy escribiendo. Que alguien se pueda sentir entendido mientras esta en el "aún no he llegado, pero quiero". Mi deseo es ser transparente con mis luchas en todo este camino, mis retos, mis logros, mis desaciertos. Busco compartir con otros que simplemente quieran ser humanos. 

Sé que cometeré muchos errores, no soy una super escritora, ni influencer, no me sé las reglas para ser parte de algo como esto. Tal vez muchos no le encontraran sentido a lo que escribo, de hecho les confieso, que ni siquiera sé de qué escribir la próxima vez. 

Es posible que un poco de varias cosas: de mi deseo y esfuerzo loco porque mi alimentación y estilo de vida sea libre de crueldad, de mi camino hacia la alegría de cada día vivir con menos y conectar con las cosas a veces simples pero sublimes (el amor, la familia, mi perro, la belleza de la naturaleza, el arte, la gente, en fin, Dios, la vida misma), de hacer elecciones conscientes y sostenibles, no lo sé. 

Solo sé que ya no quiero guardar silencio, que quiero invitar a otros a caminar y caernos y reírnos y pararnos. Invitarlos a que sean diferentes y se atrevan a morir siéndolo, no por serlo y ya, sino por mantenerse fieles a ustedes mismos. Y ojalá que el tiempo que pasen leyendo Live with Compassion, sea un tiempo en el que sientan que pueden ser mejor, que no están solos y que es posible continuar.

"Si podemos amar, por qué no hacerlo" 

- Sheila Zarzuela

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